La Medicina Estética ofrece múltiples tratamientos faciales destinados a retrasar, frenar y revertir los signos de envejecimiento facial.

Antes de iniciar un tratamiento es imprescindible realizar una valoración facial completa ya que nos permitirá determinar el grado de envejecimiento, la presencia de asimetrías faciales, elegir el tratamiento más adecuado en cada caso y valorar también las expectativas de resultado que podemos conseguir.

Además, esta valoración permite realizar un plan de tratamiento con resultados más duraderos, consiguiendo pacientes más satisfechos.

El proceso de envejecimiento

En el proceso de envejecimiento, hay cambios que nos van a afectar a todas las estructuras de la cara: los huesos, los músculos, los ligamentos, los compartimentos grasos y la piel.

Todos estos cambios provocan un aumento del tamaño de la órbita, una pérdida de definición del contorno facial, cambios en la calidad de la piel que ponen de manifiesto el paso de los años.

Los tratamientos de medicina estética tienen como objetivo compensar estos cambios fisiológicos sin modificar la fisionomía de la persona.

¿Qué hay que valorar antes de hacer un tratamiento?

En la primera visita, tras realizar una buena historia clínica, nos centramos en la exploración física. Vamos a valorar: la calidad de la piel, el volumen facial, los músculos faciales y zonas faciales como los ojos, la nariz y la boca.

Siguiendo estas indicaciones, podremos valorar el mejor tratamiento en cada caso para conseguir el rejuvenecimiento facial.

¿Qué tratamiento facial es el más indicado en mi caso para poner fin al envejecimiento?

Para saber el mejor tratamiento en cada caso, tendremos en cuenta las indicaciones comentadas anteriormente:

La calidad de la piel

El estado de la piel influye en la percepción de la edad y la salud de las personas.

La pérdida de luminosidad cutánea, deshidratación, presencia de irregularidades en el color de la piel (pigmentaciones, telangiectasias, …), pérdida de firmeza y la presencia de arrugas son las alteraciones que podemos ver con mayor frecuencia en la piel.

Para contrarrestar estos síntomas podemos centrarnos en mejorar la calidad de la piel con tratamientos como el peeling, la luz pulsada, el plasma rico en plaquetas, la mesoterapia,… Todos estos tratamientos consiguen rejuvenecer la cara, con unos índices de satisfacción muy altos.

Volumen facial

Con los años, observamos cambios en la forma de la cara debidos a la modificación del esqueleto óseo, a una disminución de la grasa en áreas específicas como las mejillas y un aumento de la grasa en otras áreas como los surcos nasogenianos y la línea mandibular.

Estos cambios en el volumen facial provocan una caída de las cejas, de la parte lateral de los ojos y de la boca, los surcos quedan más marcados y se pierde la definición de la línea mandibular.  Además, “hay un aplanamiento de la superficie facial” más marcado cuando observamos al paciente de perfil y en vista oblicua.

Para contrarrestar estos efectos podemos centrarnos en restaurar los volúmenes (región malar, región temporal, arco mandibular, labios) y mejorar el soporte de los tejidos blandos con tratamientos de Ácido Hialurónico, Ellansé o Radiesse.

También los hilos tensores, nos pueden ayudar a frenar este descolgamiento de la piel gracias a su efecto biomecánico inmediato, anclando los tejidos, y a su efecto bioestimulador, mejorando la síntesis de colágeno.

Músculos faciales

Es importante analizar la cara tanto en reposo como en movimiento. Podemos así diagnosticar una excesiva contracción de la musculatura facial que nos va a producir una mayor cantidad de arrugas en la piel y un mayor desgaste óseo.

Si el paciente contrae de forma marcada toda la musculatura de la parte superior de la cara (frente, entrecejo y “patas de gallo”), podemos optar por un tratamiento que consiga una relajación de esta musculatura con toxina botulínica para frenar el envejecimiento cutáneo del tercio superior de la cara.

Ojos, nariz y boca

A nivel de los ojos vamos a observar una caída de las cejas, un exceso de piel y bolsas grasas en los párpados, arrugas y adelgazamiento de la piel y reborde óseo más marcado. En la boca, veremos un aumento de la distancia nasolabial, pérdida de volumen en los labios, caída de las comisuras y aparición de arrugas en el código de barras y surcos más marcados.

A nivel nasal, es típico la caída de la punta nasal y es importante analizar la presencia de irregularidades en el dorso que podrían ser corregidas con técnicas de rinomodelación.

Estos cambios dan a la persona un aspecto cansado, enfadado e incluso triste que en muchas ocasiones no refleja su estado anímico.

En estos casos, podemos iniciar el tratamiento en estas áreas para mejorar la apariencia de la cara, ya sea con toxina botulínica, ácido hialurónico y tratamientos quirúrgicos como la blefaroplastia.

No todas las personas envejecen igual con lo que los tratamientos deben ser personalizados y la mejor elección de tratamiento la conseguiremos tras una valoración inicial completa y reglada. Para ello es muy importante realizar una primera visita en un centro especializado en este tipo de tratamientos.

Para más información, estaré encantada de atenderte en nuestro centro Erbaláser & Dra. Nelly Cartró en Alella o en la consulta de Clínica Tres Torres en Barcelona.

Add Your Comment